martes, 26 de junio de 2007

Metal Health

Acabo de leer (via meneame) que un sueco ha conseguido un subsidio y condiciones laborales flexibles gracias a a su pasión por el heavy metal. Y no es que los jueces ni los sindicatos sean unos ‘metalheads’ recalcitrantes, sino que han aceptado que esa afición extrema por el metal se puede equiparar a una enfermedad o una invalidez. Traduzco la noticia publicada en la web sueca TheLocal.se:

Un fan sueco del heav metal ha conseguido que sus preferencias musicales se clasifiquen como una invalidez. Los resultados de las pruebas psicológicas permiten que este heavy reciba una serie de ayudas estatales.

Roger Tullgren, de 42 años y procedente de Hässleholm, en el sur de Suecia, ha empezado a trabajar a tiempo parcial lavando platos en un restaurante.

Dado que el heavy metal domina tantas facetas de su vida, el Servicio de Empleo ha accedido a pagar una parte del sueldo de Tullgren. Por otro lado, su nuevo jefe le permite poner música a un volumen elevado en su puesto laboral. “Llevo diez años intentanto que reconozcan mi afición al heavy como una discapacidad”, ha declarado Tullgren a The Local. “He hablado con tres psicólogos y finalmente han acortado que hay que evitar que se me descrimine por mi amor a la música”.

Roger Tullgren arrancó su interés por el heavy metal cuando su hermano mayor llevó a casa un disco de Black Sabbath en 1971. Desde entonces, poco más le ha importado a este sueco de 42 años, que lleva pelo largo, una colección de tatuajes y joyería de calaveras y huesos cruzados.

El maduro rockero asegura que ha asistido a casi trescientos conciertos el año pasado, a menudo faltando al trabajo para ello. De hecho, su último jefe le despidió por su absentismo laboral y Tullgren quedó en el paro, dependiendo de las ayudas sociales.

Pero sus sesiones con los psicólogos condujeron a una solución: Tullgren firmó un documento que atestiguaba que si estilo de vida ligado al heavy metal es una incapacidad y que le autoriza a recibir una paga adicional de la oficina de empleo.

“Firmé un documento que decía: ‘Roger se siente impulsado a mostrar su estilo heavy metal. Esto dificulta su situación en el mercado laboral. Por lo tanto, necesita ayuda financiera adicional’. Así que ahora puedo ir a una entrevista de trabajo vestido como voy habitualmente y darle ese papel al entrevistador”, afirmó.

El encargado de su nuevo puesto de trabajo le permite ir a conciertos siempre que después recupere las horas perdidas. También le permite vestir como le gusta y escuchar heavy metal mientras lava los platos. “Pero no demasiado alto cuando hay clientes”, confesó.

The Local ha hablado con un psicólogo ocupacional en Estocolmo, quien ha reconocido sentirse desconcertado por esta decisión: “Creo que es extremadamente extraño. A menos que exista un diagnóstico subyacente es absolutamente increíble que la oficina de empleo vaya a pagar ese subsidio. Si alguien tiene ludopatía, no le envíamos directamente a un casino. Tratamos de curar la adicción, no de reforzarla”, declaró.

Henrietta Stein, coordinadora de empleo de la región de Skane, también se encuentra confundida por esta decisión. Según ella “un interés musical” no suele bastar para conceder subsidios. “Algunos casos son confidenciales, pero en general siempre existe una razón médica bien documentada”, añadió.

Tullgren actualmente toca el bajo y la guitarra en dos bandas de rock y mantiene que consigue muchas reacciones positivas al atreverse a ser él mismo. “Podrán decir que debería crecer y escuchar otros tipos de música, pero no puedo. El heavy metal es mi estilo de vida”, argumentó.

Roger Tullgren: eres mi ídolo. ¡Y es que estos escandinavos nos llevan siglos de ventaja!

Aquí, el amigo Tullgren