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domingo, 23 de marzo de 2008

Queen - A kind of magic (1986)


Entre las brumas de mis recuerdos, creo que el primer disco de rock que me llevé a las orejas fue este A kind of Magic. No se muy bien cómo apareció la cinta original, sin carátula ni nada, abandonada en un rincón de mi casa. Y yo, con mis ocho o diez añitos decidí ponerla en el radiocasette (¡que arqueológico suenan todos estos recuerdos!). Así confieso que muchas de las sensaciones que me trae y el cariño que le tengo a este disco está relacionado con las emociones que me despierta. Esa también es la grandeza de la música ¿no?

El caso es que el disco es memorable desde el mismo inicio, desde que los riffs de Brian May rompen la introducción de la rockera y contundente "One Vision". Desde ese instante, sabes que estás ante un disco impresionante. A kind of magic incluye algunos de los temas rockeros más inspirados de los Queen ochenteros. Ahí están no sólo "One Vision", sino también la heavy "Gimme the prize (Kurgan's theme)" y la épica "Princes of the universe", un broche de lujo para el disco."

Ya sólo por esos tres temas, el disco ya merecería la pena. Pero como es habitual, Queen también brillan en los momentos más "lilas", como por ejemplo "One year of love", un bonito medio tiempo con alguna sección de viento que arropa la voz de ese genio que era Freddie Mercury. De todas formas el momento más estremecedor del disco, sin lugar a dudas, es la sinfónica "Who wants to live forever", con un crescendo final con el que es imposible no sentir escalofríos en la espalda.

Por supuesto, la faceta más popera de Queen también está presente en este disco, que incluye temas tan efectivos como la pegadiza "Pain is so close to pleasure", o el gigantesco tema que da título al disco, "A kind of magic". La buen rollista "Friends will be friends" es otro de los puntos más brillantes del disco, uno de esos temas tan vitalistas típicos de Queen, ideal por cierto para momentos de exaltación de la amistad. Por último, en "Don't lose your head" el grupo se acerca al techno pop más melódico.

Una excelente muestra del amplísimo registro de Queen, de la maestría de sus cuatro componentes en todas sus facetas, y de la facilidad con la que sus temas transmitían emociones.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Medina Azahara - En Navidad (1995)


En esta vida me han llamado hortera muchas veces. La mayor parte de ellas con razón. Y casi siempre que me han acusado de hortera la culpa la tiene haber confesado que me gustan Medina Azahara. Y no es que me gusten: es que me encantan. Y como lo prometido es deuda, aprovechando que ya casi se puede oír a los niños de San Ildefonso cantando los premios de la lotería, vamos a hablar de una de las curiosidades de la discografía de los cordobeses: En Navidad.

Los tres temas que componen este EP contienen todo lo que puedas esperar de un villancico: letras optimistas, teclados, panderetas, estribillos pegadizos, cantos de amor y de paz... Vale, de acuerdo, muchos de estos elementos también caracterizan muchos otros discos de Medina Azahara.

La tradicional "El tamborilero", curiosamente es el tema más duro de todo el trabajo. Paco Ventura ejerce de guitar hero vestido de Papá Noel -bueno, de Rey Mago, que es más castizo-. Y lo más importante: aleja el recuerdo de Raphael cantando "Ropopompompom". Una adaptación bastante rockera, rápida y con las melodías de teclado habituales en Medina Azahara.

Las otras dos piezas son composiciones originales de la banda. La letra de "Cantad todos" aprovecha la tradición del nacimiento con un canto fraternal de unión entre los pueblos de la tierra -y lo digo totalmente en serio-. No me cuesta nada imaginarme cantando esta canción con mi familia en la sobremesa de Nochebuena. De hecho, en algunos fragmentos incluso me imagino rascando una botella de anís al compás de la música.

Este trabajo se cierra con el medio tiempo "Y nació Jesús", con un estribillo pegadizo que acabarás cantando a la que lo escuches un par de veces. Al final gana fuerza, e incluye un coro de niños, demostrando que The Darkness no inventaron nada en "Christmas Time (Don't let the bells end)".

En definitiva, en este trabajo la banda de Manuel Martínez nos dejó tres canciones que no sólo entran con facilidad, sino que además apetece ponerlas "en este tiempo de amor y de paz". Así que al son de "Cantad todos", aprovecho para desearos felices fiestas y un próspero año nuevo.

domingo, 25 de noviembre de 2007

EGYPT - Egypt (1988)

Internet es un invento maravilloso. Y no sólo por el porno. Gracias a la Red podemos disfrutar de auténticas joyas discográficas injustamente olvidadas. Es lo que me ha pasado con esta banda británica llamada Egypt. Me tropecé con ella paseando por algún blog de descargas y su único LP, Egypt, me tiene cautivado.

El disco arranca con tres temas que hubieran sido posibles hits: la vacilona "Crazy Horses", la épica "Metal Ships" y una maidenesca "On the road", mis tres canciones preferidas de un disco altamente recomendable.

Lamentablemente, creo que estos señores se comieron un colín y abandonaron el mundo de la música. Afortunadamente, Internet nos permite poder gozar de esta obra, muy recomendable para los amantes del Heavy Metal clásico.

Escuchando: EGYPT - On the road

sábado, 28 de julio de 2007

ELYTE - Unno (2000)



Imagina que Sangre Azul hubiesen grabado un cuarto disco. Este hubiera sonado muy parecido al disco que nos ocupa a este Unno de Elyte, una de las bandas que más cerca ha estado de recoger el testigo de la banda de Carlos Raya. Practicaban un hard rock melódico muy elegante, en el que también hay cierta influencia de Rafa Martín, sobre todo en la manera de cantar del vocalista. Así que ya te puedes hacer una idea de lo que encontrarás en aquel álbum: temas pegadizos, unos coros hipnóticos y unos teclados omnipresentes acolchando las composiciones.

Canciones como "Solo en la ciudad" lo tenían todo para haberse convertido en un hit: un estribillo fácilmente memorizable, unas melodías y coros seductores, y una batería con cencerro -que quieras que no, siempre le da un toque majo a estas cosas-. Otros posibles hit singles hubieran podido ser la ochentera "No te puedo dejar atrás", la inicial "Todo mi tiempo" o la balada "Ya no queda nada", que hubiera podido arrasar incluso en las fm's más convencionales. Por su parte, "Traición" denota una mayor influencia del blues, pudiendo llegar a recordarte a los Whitesnake de "Cryin' in the rain" y con un solo de guitarra exultante. "Juegos ocultos" es un tema más contundente, con los riffs más potentes del disco.

Por señalar algo negativo, creo que si la producción le hubiera concedido más presencia a las guitarras -como en el caso de "Más fuerte"- el disco hubiera ganado aún más enteros. Pero lo peor del disco es que te queda cierta sensación de malhumor, al no entender cómo una banda así con todo este potencial ha acabado desapareciendo mientras bandas mucho más mediocres siguen adelante, llenando recintos y vendiendo discos, camisetas y fiambreras si hiciese falta...

Reflexiones cabreantes apartes, "Unno" es un disco imprescindible si te gusta el Hard Rock en castellano, los teclados ochenteros y las melodías cautivadoras.

domingo, 8 de julio de 2007

Iron Maiden - A matter of life and death (2006)


Pues sí. Aunque sólo hace un año que se editó, para mi este disco ya es un todo un clásico imprescindible.

Desde que Bruce Dickinson volvió a Iron Maiden, la Doncella no hace más que regalarme alegrías. Me encantó Brave New World (2000) y cuando escuché aquel Dance of Death (2003) pensé que era lo mejor que Steve Harris había grabado desde el glorioso Seventh son of a seventh son (1988). Así, me enfrenté a escuchar este A matter of life and death con una mezcla de expectativa, euforia y también bastante miedo a la decepción.

Mentiría si dijese que es un disco de fácil escucha. Es uno de esos cd's que tardan en entrar. Las composiciones no son directas y, sobre todo, el ambiente es oscuro (en ese sentido recuerda a la atmósfera de The X Factor, otro de mis preferidos de la Doncella que ya reivindicaré algún día). Todo esto, en un momento en que cualquier persona con una conexión a Internet dispone de la posibilidad de escuchar más música de la hubieramos soñado cualquiera de la generación que ampliabamos nuestra "discoteca" intercambiando cintas TDK y nos cuesta -al menos a mi- dar más de una oportunidad a los discos que llegan a nuestros oídos.

Pero merece la pena invertir el (no tan exagerado) esfuerzo que hay que hacer para acostumbrarse a los entresijos de este album. Si bien la primera o la segunda escucha puede dejarte un poco frío, a la tercera tu opinión empieza a cambiar. A partir de ahí este disco te recompensa ofreciendote nuevos detalles en cada reescucha. Cada vez que emprendes este viaje por la "Cuestión de vida o muerte" encuentras nuevos destellos de brillantez.

Por ejemplo, Bruce Dickinson canta mejor que nunca. O al menos, por temor a pecar de exagerado, canta mejor que nunca desde que está "madurando". No alcanza los tonos agudos que le hicieron ser merecedor del apodo "Sirena Antiáerea Humana", pero entona mejor, domina sus recursos y, sobre todo, interpreta las letras de las canciones, comunicando al feliz oyente las sensaciones y emociones de cada tema en cuestión. Por ejemplo, en temas como "Brighter than a thousand suns" sobrecoge, en "The Longest day" hace que te sientas participando en el Desembarco de Normandía y te embarga con la melancolía y la épica de "These colors don't run". Y es que A matter of life and death es uno de los discos de Maiden que más carga emotiva son capaces de transmitir.

Un disco redondo, donde todas las composiciones encajan a la perfección desde el comienzo arrollador con "Different world", un tema de arranque enérgico y optimista a lo "Wildest dreams". El broche final de esta obra maestra es "The legacy", con una introducción y una coda donde las guitarras acústicas y la voz de Dickinson se alternan creando un efecto hipnótico inolvidable.

Por si fuera poco, la producción de Kevin "Cavernícola" Sherley es apabullante. Las guitarras suenan profundas, la batería de Nicko McBrain atruena con contundencia y el bajo de Steve Harris tiene un cuerpo y una presencia realmente increíbles.

En definitiva, con A matter of life and death Iron Maiden dan una lección de cómo debe madurar una banda de rock y estilo de música.